Tocados por la suerte de ser cubanos

Monday, August 28, 2006

A 50 años de la Carta de México

FAURE CHOMÓN Comandante del Ejército Rebelde
José Antonio se reunió con el Directorio Revolucionario de la FEU en la casa de la calle Aranguren 707 esquina a Panchito Gómez, en el Cerro, donde acostumbrábamos hacerlo, para analizar el progreso del proceso de radicalización de la lucha de masas. Señalaba que la dirección de la FEU había sido rescatada de las manos claudicantes y puesta en las manos revolucionarias del Directorio. Se habían multiplicado y llevado al máximo de su poder de enfrentamiento las manifestaciones de calles, se habían liquidado los vestigios del bonchismo y se había logrado la elevación de la actividad cultural del estudiantado. Habíamos incorporado la defensa armada a nuestras manifestaciones frente a la escalada de la represión criminal de las fuerzas represivas que mostraban más descarnadamente sus entrañas, lo que acentuaba aún más el odio del pueblo contra las mismas, lo que nos llevaba ya a la necesidad de pasar a la lucha armada total en ese año 1956, que el compañero Fidel había declarado como el año en que seríamos "libres o mártires". Por tanto nuestro próximo paso debía ser el de reunirnos con Fidel y anunciar públicamente nuestra unión mediante una declaración que firmarían José Antonio y Fidel.
José Antonio, Fidel y René Anillo.
Aquel sería el momento de la máxima radicalización de la táctica empleada por el Directorio Revolucionario al unirse José Antonio y Fidel ante el pueblo cubano y el mundo para reiniciar la Guerra Necesaria. Cuando José Antonio terminó su exposición en diálogo con sus compañeros fue aprobada por unanimidad.
Despedíamos a José Antonio en su camino al aeropuerto los compañeros que éramos de la dirección del Directorio: Fructuoso Rodríguez, Joe Westbrook, René Anillo, Julio García Oliveras y Pepé Fernández Cossío.
José Antonio aprovecharía su campaña estudiantil de carácter internacional que lo llevaría a partir del mes de julio de ese año de 1956 a Chile, Argentina y Costa Rica para la reorganización del movimiento estudiantil en América Latina, llevando el mensaje de la Revolución Cubana y terminar en México para reunirse con Fidel, según el plan acordado. A continuación viajaría a Ceilán (Sri Lanka) a participar en el Congreso de la llamada organización occidental de estudiantes universitarios (COSEC) con el fin de utilizar también aquella tribuna, como ya lo había hecho reincorporando la FEU a la Unión Internacional de Estudiantes (UIE) del campo socialista y enviaba al compañero Osmel Francis a su Congreso en su sede de Praga, cuando él había salido para Chile en el mes de julio, con ese mismo mensaje de denuncia contra la tiranía, que ensangrentaba a su pueblo, y ganar opinión favorable a la lucha revolucionaria que enfrentaba a la misma.
José Antonio, que debe llegar a la ciudad de México, nos avisa, pues, según nos había dejado instruido, debíamos enviar a uno de nosotros para informarle de la situación del país en ese momento y de acuerdo con la misma, nuestra opinión de si se debía firmar la declaración pública con Fidel a nombre del Directorio Revolucionario o de la Federación Estudiantil Universitaria. En consulta con Fructuoso Rodríguez acordamos enviar al compañero René Anillo. Identificarse como Directorio Revolucionario o FEU era lo mismo. En fin, históricamente José Antonio firmó la Carta de México como jefe del Directorio Revolucionario de la Federación Estudiantil Universitaria.
Según reconstruimos con el compañero René Anillo, la reunión entre Fidel y José Antonio se celebró en una casa en los bajos de un edificio situado en la calle Pachuca, casi esquina a Francisco Márquez, que estaba a cargo de los compañeros Jesús Montané Oropesa y Melba Hernández. La reunión entre Fidel y José Antonio, estando presente René Anillo, comenzó en la noche del 28 de agosto y se prolongó hacia la madrugada del día 29. La reunión se desarrolló intercambiando las opiniones necesarias sobre los puntos a tratar en la declaración mientras Fidel la iba redactando. Cuando finalmente estuvo terminada, al amanecer se trasladaron a una casa situada en la calle de Sierra de Nevada, donde se mecanografía y se le añaden algunos aspectos y enmiendas para perfeccionarla y, ya terminada, es firmada por Fidel Castro y José Antonio Echeverría.
Seguidamente, ese día 29 de agosto se trasladan a una agencia internacional de noticias, cuyo representante se había comprometido con Fidel en que cualquier noticia o declaración de él, la transmitiría a todo el mundo en el acto. Fidel sólo le pidió que dejara pasar un día, el 30, y sólo después la lanzara al mundo. El propósito de Fidel era proteger al compañero Anillo, que regresaría a Cuba ese mismo día 30, para que llegara a La Habana sin el peligro de ser apresado por la policía. El día 31 de agosto, la agencia internacional de noticias transmitió la Carta de México por toda su red de comunicaciones. La prensa mundial y de Cuba comenzaría a publicarla a partir de ese día y, a más tardar, desde el 1ro. de septiembre.
José Antonio partió de México puesto el rumbo hacia Ceilán (Sri Lanka) al Congreso de la COSEC. En ese momento no tuvo el propósito de regresar a Cuba ni Fructuoso fue a Miami para interceptarlo y que no viniera, como se ha publicado alguna vez. No obstante las medidas tomadas, al regresar el compañero Anillo a La Habana fue detenido, logrando ser puesto en libertad al no conocer aún la policía la gran noticia de la Carta de México y Anillo despistarlos con la respuesta de haber ido a México invitado por el director de un conocido órgano de prensa que él conoció años antes, cuando dicho periódico patrocinaba un concurso de oratoria entre estudiantes universitarios, donde él había participado.
La Carta de México es el Manifiesto de Montecristi de nuestra Guerra de Liberación que conmovió al pueblo de Cuba y estremeció a la tiranía, porque unió a los revolucionarios y levantó su espíritu de combate.
El Manifiesto de Montecristi llamó a la unión de dos generaciones a nombre del Partido Revolucionario Cubano y del Ejército Libertador, para hacer la revolución iniciada en Yara. La Carta de México llama a continuar aquella revolución en nombre de la nueva generación representada por el Movimiento 26 de Julio y el Directorio Revolucionario de la FEU.
En el Congreso estudiantil de Ceilán (Sri Lanka), José Antonio cumple su misión de denuncia de la situación de explotación y represión criminal que impera en Cuba y su reclamo de solidaridad con la causa de lucha contra la misma. A mediados de octubre regresa a México para reunirse de nuevo con Fidel y preparar el plan militar. Nos manda a buscar en unión de Fructuoso Rodríguez, vicesecretario general del Directorio y vicepresidente de la FEU, y a Joe Westbrook, jefe de la Secretaría de Atención a la Segunda Enseñanza. Yo parto hacia Camagüey para eludir la lista de personas circuladas por la policía, pues en Camagüey no aparezco según nos informa un agente nuestro en el aeropuerto. Fructuoso y Joe lo harían por La Habana desafiando cualquier situación. Nos encontramos con José Antonio en Miami. Al llegar a México, Fructuoso, Joe y yo somos hospedados en la casa de la inolvidable y gran revolucionaria Eva Jiménez y su hermana Graciela, en el edificio Altamira, y José Antonio se va a hospedar con quien era su gran amigo, José Smith Comas, cardenense como él, que se encuentra en los preparativos de los futuros expedicionarios del Granma. A los otros tres nos guiaría siempre un compañero designado por Fidel, que nos llevará a varias casas campamentos para saludar a los compañeros, entre los que conocemos en una de ellas al Che.
El calor del entusiasmo que despertó la Carta de México impulsó a muchos compañeros a viajar a la ciudad de México para ver a Fidel, como fueron Juan Pedro Carbó Serviá y José Machado Rodríguez, y también lo hizo Juan Nuiry.
La reunión para el plan militar a mediados del mes de octubre fue en la casa de la calle Pachuca en la que vivían Montané y Melba. En la casa estaba presente también el ayudante de Fidel y destacado combatiente camagüeyano Cándido González. Allí se encontraron de nuevo Fidel y José Antonio. En esa reunión para tratar el plan militar participamos junto a Fidel y José Antonio, los compañeros Fructuoso Rodríguez, Joe Westbrook y el que suscribe. La cuestión era cómo hacer la guerra. Fidel explicó que su plan se desarrollaría en el campo. Nosotros entendíamos que en las ciudades. Fidel concluyó que las dos tácticas eran necesarias dentro de una misma estrategia.
Así como José Martí fue el autor del ataque al Moncada y del reinicio de la Guerra Necesaria, el Manifiesto de Montecristi tomaba vida en la Carta de México.
Han transcurrido 50 años de la Carta de México y la Revolución Cubana, conducida por Fidel, ha hecho realidad los sueños de José Antonio y continúa el agigantado proceso revolucionario que ha alcanzado dimensiones históricas en América Latina y en el mundo.

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